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UDIENZA AL NUOVO AMBASCIATORE DEL CILE (8 SETTEMBRE 2006) 

Radio Vaticana, 8 settembre 2006

LE SPERANZE DEL CILE PROSSIMO A FESTEGGIARE I 200 ANNI DELLA REPUBBLICA: IL RICHIAMO DEL PAPA AL NUOVO AMBASCIATORE DEL PAESE LATINOAMERICANO, PERCHE’ SIA RISPETTATA LA VITA E LA FAMIGLIA  

Le speranze del Cile prossimo a festeggiare il bicentenario della Repubblica, e l’importante missione della Chiesa nel Paese latinoamericano: ne ha parlato stamane il Papa, ricevendo le Lettere credenziali del nuovo ambasciatore cileno presso la Santa Sede. Il servizio di Roberta Gisotti:  

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Un Paese che può contare su “abbondanti risorse storiche e spirituali per affrontare il futuro”: l’incoraggiamento di Benedetto XVI al nuovo ambasciatore cileno Pedro Pablo Cabrera Gaete, 58 anni, tre figli, una lunga e prestigiosa carriera diplomatica, già  ambasciatore in Gran Bretagna, Russia e Cina. La Repubblica del Cile  si prepara a vivere l’anniversario dei 200 anni – ha sottolineato il Papa – “con le speranze che nascono da un periodo particolarmente significativo, in cui si sono raggiunte mete di sviluppo notevole, si sono consolidate le Istituzioni e sembra prosperare un clima di convivenza pacifica”. “La traiettoria economica favorevole ha inoltre portato progressi  in campi come l’educazione o la salute”, e favorito iniziative sociali volte “a conseguire che tutti i cittadini possano vivere pienamente d’accordo con dignità”. “Tutti questi fattori – ha rilevato il Santo Padre –  così come l’apertura ad orizzonti che vanno al di là dei propri confini, sono certamente motivo di soddisfazione, ed anche un nuovo richiamo al sentimento di responsabilità, per mantenere vigorosi i più alti ideali che danno vita ad ogni vero progresso e lo rendono infine possibile”.  

In questo ambito, il Papa ha ribadito la missione della Chiesa di annunciare il Vangelo, proiettandone la luce sulle realtà del mondo e dell’essere umano, proclamando la dignità della persona, difendendone i diritti inalienabili, tra i quali “anzitutto il diritto alla vita in tutte le fasi del suo sviluppo e in qualsiasi situazione si trovi” e “il diritto a formare una famiglia basata sui vincoli dell’amore e della fedeltà stabiliti nel matrimonio tra un uomo e una donna, e che deve essere protetta e aiutata per compiere la sua insostituibile missione ad essere fonte di convivenza e cellula fondamentale di tutta la società”. Nella famiglia, quale istituzione naturale, risiede infatti – ha concluso Benedetto XVI – il diritto primario a educare i figli secondo gli ideali con i quali i genitori desiderano crescerli dopo averli accolti con gioia nella loro vita”.  

Da segnalare che in questo periodo è aperto in Cile un vivace dibattito sui temi familiari della procreazione, dell’interruzione di gravidanza e dell’educazione dei giovani, che oppone la Chiesa al Governo Bachelet, che ha deciso solo qualche giorno fa di autorizzare gli adolescenti dai 14 anni a disporre di ogni tipo di contraccettivi, compresa la pillola del giorno dopo, gratuitamente e senza autorizzazione dei genitori.

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LE PAROLE DEL PAPA

Señor Embajador:

1. Me complace recibirle en esta Audiencia en la que me presenta las Cartas Credenciales que lo acreditan como Embajador Extraordinario y Plenipotenciario de la República de Chile ante la Santa Sede. Le doy la bienvenida al asumir la alta responsabilidad que su Gobierno le ha confiado, y le expreso los mejores deseos de que su misión sea fructuosa para continuar y fortalecer las buenas relaciones diplomáticas existentes entre su País y esta Sede Apostólica.

Le agradezco las amables palabras que me ha dirigido, así como el deferente saludo que la Señora Presidenta de la República, doña Michelle Bachelet, ha querido hacerme llegar por medio de Vuestra Excelencia, expresión de la cercanía espiritual del pueblo chileno al Sucesor de Pedro, labrada a lo largo de la historia en concomitancia con la continua labor de la Iglesia a través de sus miembros e instituciones.

2. Chile se aproxima a su bicentenario como República con las esperanzas que nacen de un periodo particularmente significativo, en el cual se han logrado metas de desarrollo notables, se han ido consolidando las Instituciones y parece prosperar el clima de una convivencia pacífica. La trayectoria económica favorable ha propiciado también avances en campos como el de la educación o la salud, así como en iniciativas sociales encaminadas a conseguir que todos los ciudadanos puedan vivir plenamente de acuerdo con su dignidad.

Estos factores, así como la apertura a horizontes que van más allá de los propios confines, son ciertamente motivo de satisfacción, y también un nuevo llamado al sentido de responsabilidad, para mantener vigorosos los más altos ideales que dan vida a todo verdadero progreso y, a la larga, lo hacen posible. Como Vuestra Excelencia ha recordado con sus palabras, el desarrollo perenne de los valores, que han de inspirar las realizaciones técnicas, es una dimensión en la que debe crecer tanto la comunidad nacional como internacional para promover el bien común.

3. A este respecto, la Iglesia cumple su misión anunciando el Evangelio de Cristo, proyectando su luz sobre las realidades del mundo y del ser humano, proclamando por ello su más alta dignidad. En efecto, «la fe lo ilumina todo con luz nueva y manifiesta el plan divino sobre la vocación integral del hombre, y por ello orienta la mente hacia soluciones plenamente humanas» (Gaudium et spes, 11). En este sentido, comparte los anhelos de una justicia que no se vea mermada por el insuficiente respeto de la dignidad del hombre y los derechos inalienables que de ella se derivan.

Estos derechos son inalienables precisamente porque el hombre los posee por su propia naturaleza y, por tanto, no están al servicio de otros intereses. Entre ellos cabe mencionar, ante todo, el derecho a la vida en todas las fases de su desarrollo o en cualquier situación en que se encuentre. También el derecho a formar una familia, basada en los vínculos de amor y fidelidad establecidos en el matrimonio entre un hombre y una mujer, y que ha de ser protegida y ayudada para cumplir su incomparable misión de ser fuente de convivencia y célula básica de toda sociedad. En ella, como institución natural, reside, además, el derecho primario a educar a los hijos según los ideales con los que los padres desean enriquecerlos tras haberles acogido con gozo en sus vidas.

4. Vuestra Excelencia sabe bien que la querida Patria chilena cuenta con abundantes recursos históricos y espirituales para afrontar el futuro con fundadas esperanzas de alcanzar nuevas metas de humanidad, contribuyendo así a favorecer también en el concierto de las naciones vínculos de cooperación y convivencia pacífica. Muestra de ello son los Santos, que tanto renombre han adquirido por doquier, como Teresa de los Andes o el Padre Alberto Hurtado. Los muchos dones que el Creador ha otorgado en la naturaleza a los hijos e hijas de Chile han de seguir dando frutos que abran un futuro más próspero a las nuevas generaciones, y sean amantes de la paz y tengan un sentido trascendente de la vida, acorde con las seculares raíces cristianas del País.

Al terminar este encuentro, le renuevo mi saludo y bienvenida. Le deseo una feliz estancia en Roma, no solamente rica de experiencias profesionales, sino también personales. Esta es una ciudad que ofrece tantas posibilidades en sí misma y, en cierto modo, una atalaya privilegiada para comprender los avatares del orbe.

Con estos sentimientos, invoco la maternal protección de la Santísima Virgen María que, bajo la advocación del Carmelo, es Patrona de los chilenos, e imparto de corazón a usted, a su distinguida familia y demás seres queridos, así como a sus colaboradores en la Embajada, la Bendición Apostólica.

 

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