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INCONTRO
CON 5 MILA GIOVANI SPAGNOLI (9 AGOSTO 2007) |
Ascolta
il servizio trasmesso da Radio Vaticana
Fonte,
Radio Vaticana, 9 agosto 2007
“Contrariamente
a quanto molti pensano, il Vangelo attrae profondamente i
giovani”: così il Papa ai cinquemila giovani spagnoli
ricevuti stamani a Castel Gandolfo
La fede
in Gesù Cristo chiama alla missione, necessita di uno
slancio generoso del cuore e di una testimonianza
coraggiosa: è quanto ha detto Benedetto XVI ai circa 5
mila giovani dell’arcidiocesi di Madrid e delle diocesi
di Alcalá de Henares e di Getafe impegnati nella
“Missione giovane” ricevuti in udienza questa mattina
a Castel Gandolfo. Ad accompagnare i giovani il cardinale
Antonio María Rouco Varela. Il servizio di Tiziana
Campisi:
Hanno raccontato al Papa le loro esperienze, le
difficoltà vissute, le gioie sperimentate nella loro
missione, nelle strade e nelle piazze delle loro diocesi.
Si sono presentati così a Benedetto XVI i giovani
spagnoli di Madrid, Alcalá de Henares e Getafe, che con i
loro canti hanno vivacizzato l’udienza. Il Santo Padre
ha espresso il suo apprezzamento per l’iniziativa che ha
coinvolto migliaia di ragazzi, per l’entusiasmo da loro
manifestato nell’uscire allo scoperto e nell’aver
mostrato che, contrariamente, a quanto molti pensano, il
Vangelo attrae profondamente i giovani. E’ la scoperta
del senso ecclesiale della vita cristiana nella sua
pienezza. Il cardinale Antonio María Rouco Varela ha
presentato i giovani sottolineando l’impegno da loro
profuso nella “Missione giovane” ed anche il
silenzioso ed intenso lavoro di rinnovamento portato
avanti nella pastorale giovanile.“Tutti si sono mostrati
testimoni coraggiosi e generosi di Gesù Cristo” ha
detto il porporato dei giovani, quindi ha aggiunto:
"Querido Santo Padre, los jóvenes de Madrid
quieren ser entre sus compañeros pregoneros fieles…
… i giovani di Madrid vogliono essere tra i loro
coetanei araldi fedeli, vibranti e gioiosi della perenne e
sempre attuale confessione di Pietro: Tu sei il Cristo, il
Figlio del Dio vivente”.
A Benedetto XVI quattro giovani spagnoli hanno
confidato le loro paure e descritto il loro cammino di
fede:
"Antes eran muchos los jóvenes cristianos que vivíamos
‘camuflados’…
Prima eravamo molti i giovani cristiani che vivevamo
camuffati pensando di essere pochi e rari, troppo ‘fermi’,
o vivendo molto intimamente la fede" - ha raccontato
Sabina, una giovane della diocesi di Getafe, che ha
descritto quanto adesso in tanti, senza vergogna, danno
voce a Cristo. Un giovane che ha parlato al Papa delle 230
scuole e dei 35 mila studenti coinvolti nella “Missione
giovane” ha evidenziato l’importanza di far conoscere
alle nuove generazioni in cerca di risposte il messaggio
di Cristo:
"Yo estaba en su misma situación, bebiendo
alcohol…
Ero nella stessa situazione, bevevo alcool tutti i fine
settimana ero molto combattuto dalla sessualità e cercavo
un senso alla mia vita” - ha detto di sé Pedro che dopo
aver incontrato Cristo ha deciso di entrare in seminario.
Incoraggianti le parole di Benedetto XVI che ha invitato i
giovani a perseverare nel cammino intrapreso e a lasciarsi
guidare dai loro pastori, collaborando con loro
nell’appassionante compito di far arrivare ai loro
coetanei la gioia di sapersi amati da Dio, l’unico amore
che non tradisce né finisce:
"La fe en Jesucristo, al abrir horizontes de
una vita nueva…
La fede in Gesù Cristo, nell’aprire orizzonti di
vita nuova, di autentica libertà e di speranza senza
limiti – ha detto ancora il Santo Padre – necessita
della missione, di uno slancio che nasce da un cuore
consegnato a Dio e della testimonianza coraggiosa di Colui
che è la Via, la Verità e la Vita”.
Benedetto XVI ha inoltre esortato i giovani a coltivare
l’incontro personale con Cristo e a tenerlo sempre al
centro del loro cuore:
"Pues así toda vuestra vida se convertirá en
misión…
Poiché così – ha proseguito il Papa – tutta la
vostra vita si convertirà in missione; lasciando
trasparire Cristo che vive in voi”.
Al termine dell’udienza il Santo Padre si è
affacciato sulla piazza di Castel Gandolfo per benedire i
giovani, quindi ha incontrato una delegazione di 20
rappresentanti tra sacerdoti e ragazzi.
DISCURSO
DEL SANTO PADRE BENEDICTO XVI
A LOS JÓVENES MADRILEÑOS
PARTICIPANTES EN LA "MISIÓN JOVEN"
DE LA ARCHIDIÓCESIS Y LAS DIÓCESIS
DE LA PROVINCIA ECLESIÁSTICA DE MADRID
Jueves,
9 de agosto de 2007
Queridos
hermanos y hermanas
Queridos jóvenes madrileños
Con sumo
gusto os recibo hoy, queridos jóvenes que habéis
participado en la "Misión Joven" de la archidiócesis
de Madrid y las diócesis de esa Provincia eclesiástica.
Habéis venido acompañados por el Señor Cardenal Antonio
María Rouco Varela, Arzobispo de Madrid, al que agradezco
las amables palabras que me ha dirigido en nombre de sus
Obispos Auxiliares, y de los Obispos de Getafe y de Alcalá
de Henares y, naturalmente, de todos vosotros. Habéis
querido manifestar vuestro afecto al Papa, Sucesor del apóstol
Pedro, así como vuestro compromiso de entrega y servicio
a la Iglesia de Jesucristo. Os doy mi más cordial
bienvenida y os agradezco vuestra presencia aquí, tan
numerosa, y de modo especial todo lo que hacéis como
fruto de esa intensa experiencia eclesial y de fe que habéis
vivido.
Algunos
de vosotros han dado antes un expresivo testimonio de
ella, que he seguido con atención. He apreciado la
intensidad con que se ha vivido la condición del
misionero y el colorido que adquieren ciertas facetas de
la vida cuando se decide anunciar a Cristo: el entusiasmo
de salir al descubierto y comprobar con sorpresa que,
contrariamente a lo que muchos piensan, el Evangelio atrae
profundamente a los jóvenes; el descubrir en toda su
amplitud el sentido eclesial de la vida cristiana; la
finura y belleza de un amor y una familia vivida ante los
ojos de Dios, o el descubrimiento de una inesperada
llamada a servirlo por entero consagrándose al ministerio
sacerdotal.
Visitando
los lugares donde Pedro y Pablo anunciaron el Evangelio,
donde dieron su vida por el Señor y donde muchos otros
fueron también perseguidos y martirizados en los albores
de la Iglesia, habréis podido entender mejor por qué la
fe en Jesucristo, al abrir horizontes de una vida nueva,
de auténtica libertad y de una esperanza sin límites,
necesita la misión, el empuje que nace de un corazón
entregado generosamente a Dios y del testimonio valiente
de Aquel que es el Camino, la Verdad y la Vida. Así
ocurrió aquí, en Roma, hace muchos siglos, en medio de
un ambiente que desconocía a Cristo, único Salvador del
género humano y del mundo; así ha ocurrido siempre, y
ocurre también hoy, cuando a vuestro alrededor veis a
muchos que lo han olvidado o que se desentienden de Él,
cegados por tantos sueños pasajeros que prometen mucho
pero que dejan el corazón vacío.
Os animo
a perseverar en el camino emprendido, dejándoos guiar por
vuestros Pastores, colaborando con ellos en la apasionante
tarea de hacer llegar a vuestros coetáneos la dicha
indescriptible de saberse amados por Dios, el único amor
que nunca falla ni termina. No dejéis de cultivar
vosotros mismos el encuentro personal con Cristo, de
tenerlo siempre en el centro de vuestro corazón, pues así
toda vuestra vida se convertirá en misión; dejaréis
trasparentar al Cristo que vive en vosotros.
Como jóvenes,
estáis por decidir vuestro futuro. Hacedlo a la luz de
Cristo, preguntadle ¿qué quieres de mi? y seguid la
senda que Él os indique con generosidad y confianza,
sabiendo que, como bautizados, todos sin distinción
estamos llamados a la santidad y a ser miembros vivos de
la Iglesia en cualquier forma de vida que nos corresponda.
La Virgen
María, Reina de los Apóstoles y Madre de la Iglesia, fue
presentada por el Concilio Vaticano II como "ejemplo
de aquel amor de madre que debe animar a todos los que
colaboran en la misión apostólica de la Iglesia para
engendrar a los hombres a una vida nueva" (Lumen
gentium, 65). Que su intercesión maternal os
acompañe y os haga ser fieles a los compromisos que, dóciles
al Espíritu Santo, habéis asumido para gloria de Dios y
el bien de vuestros hermanos. Que os sea también de ayuda
la Bendición Apostólica que os imparto con afecto.
Muchas
gracias por vuestra visita.
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