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AL
NUOVO AMBASCIATORE DEL GUATEMALA (6 FEBBRAIO 2010) |
Radio
Vaticana, 6 febbraio 2010
Il
Papa al nuovo ambasciatore del Guatemala: lottare contro
povertà e corruzione, difendere vita, famiglia e
democrazia
◊ Lotta
alla povertà e alla corruzione, difesa della vita e della
famiglia, promozione della democrazia: sono i temi forti
affrontati stamani da Benedetto XVI nell’udienza al
nuovo ambasciatore del Guatemala, Alfonso Alberto Matta
Fahsen, ricevuto per la presentazione delle Lettere
credenziali. Il Papa ha inoltre rivolto il pensiero a
quanti soffrono a causa della terribile siccità, che ha
colpito il Paese centroamericano. Il servizio di Alessandro
Gisotti:
Il rafforzamento democratico e la stabilità politica,
ha affermato il Papa, sono “imprescindibili” per
l’avanzamento di “un autentico sviluppo integrale
della persona che si rifletta in maniera positiva in ogni
ambito della società”. La Chiesa locale, ha soggiunto,
nel rispetto degli ambiti che le sono propri, si impegna a
promuovere il bene comune di tutta la società
guatemalteca, “che deve rivolgere un’attenzione
speciale ai più svantaggiati”. In tale contesto, il
Papa ha rivolto il pensiero a quanti “soffrono per le
conseguenze degli eventi climatici” che
“contribuiscono ad aumentare la siccità e favoriscono
la perdita del raccolto, generando denutrizione e povertà”.
Il Papa ha manifestato la sua vicinanza spirituale a
quanti si trovano in difficoltà a causa di tale calamità
naturale, ringraziando al tempo stesso quanti stanno
facendo il possibile per mitigare la carestia.
“Far sì che tutti possano disporre del cibo
necessario – ha ribadito – è un diritto fondamentale
della persona” e dunque deve essere un obiettivo
prioritario. Di qui l’invito a lavorare affinché i più
vulnerabili, e specialmente i bambini, abbiano una
adeguata alimentazione. I valori umani ed evangelici, come
l’amore per la famiglia e la fede in Dio, ha evidenziato
il Pontefice, rappresentano i veri motivi di speranza per
il futuro del Guatemala. Da questo patrimonio spirituale,
ha detto ancora, i guatemaltechi possono trovare le forze
necessarie “per contrastare quei fattori che deteriorano
il tessuto sociale guatemalteco come il narcotraffico, la
violenza” e ancora “l’insicurezza,
l’analfabetismo, le sette o la perdita di riferimenti
morali nelle nuove generazioni”.
Il Papa ha definito lungimirante la Costituzione
guatemalteca che garantisce la vita umana dal concepimento
alla morte naturale. Ed ha esortato i rappresentanti del
popolo e le istituzioni legislative “a mantenere e
rafforzare questo elemento base della cultura della
vita”, che contribuirà senza dubbio a “nobilitare il
patrimonio morale dei guatemaltechi”. Ed ha incoraggiato
gli sforzi che si stanno compiendo in Guatemala “per
consolidare le garanzie di un vero Stato di
diritto”.“Questo processo - ha osservato il Papa -
deve essere accompagnato da una ferma determinazione”
che nasce dalla conversione personale “per eliminare
qualsiasi forma di corruzione nelle istituzioni e
amministrazioni pubbliche”. Al contempo, il Pontefice ha
auspicato una riforma della giustizia “per applicare in
modo giusto le leggi” e “per sradicare la sensazione
di impunità” nei confronti di chi commette delle
violenze o disprezza i diritti umani. Infine, Benedetto
XVI ha ricordato che nel 2011 si celebrerà il 75.mo
anniversario delle relazioni tra Guatemala e Santa Sede,
un’importante occasione per dare nuovo impulso alla
cooperazione tra Chiesa e Stato guatemalteco.
PAROLE
DEL PAPA
Señor
Embajador:
1. Recibo
complacido de sus manos las Cartas que lo acreditan como
Embajador Extraordinario y Plenipotenciario de la República
de Guatemala ante la Santa Sede. Le doy la cordial
bienvenida en el momento que da comienzo a la alta
responsabilidad que le ha sido encomendada, a la vez que
agradezco las gentiles palabras que me ha dirigido y el
deferente saludo que me transmite de parte de Su
Excelencia, Ingeniero Álvaro Colom Caballeros, Presidente
de Guatemala. Le ruego que tenga la bondad de hacerle
llegar mis mejores deseos para él y su Gobierno, que
acompaño con mis oraciones por su Patria y sus nobles
gentes.
2. Bien
conoce Vuestra Excelencia la atención que la Santa Sede
presta a Guatemala, cuya historia desde hace siglos ha
sido fecundamente permeada y enriquecida por la sabiduría
que brota del Evangelio. En efecto, el pueblo
guatemalteco, con su variedad de etnias y culturas, tiene
muy arraigada la fe en Dios, una entrañable devoción a
María Santísima y un amor fiel al Papa y a la Iglesia.
Esto se corresponde con las estrechas y fluidas relaciones
que su País mantiene desde hace tiempo con la Santa Sede,
y que alcanzaron especial relieve con la creación de la
Nunciatura Apostólica en Guatemala. Es de esperar que la
conmemoración del 75 aniversario de este importante
acontecimiento, en el año 2011, dé nuevos impulsos a la
cooperación existente en su Patria entre el Estado y la
Iglesia, fundada en el respeto y la autonomía de las
distintas esferas que les son propias, y se progrese en el
diálogo leal y honesto para fomentar el bien común de
toda la sociedad guatemalteca, que ha de otorgar una
atención especial a los más desfavorecidos.
3. En
este contexto, no puedo olvidar a quienes sufren las
consecuencias de los fenómenos climáticos que, también
en su País, contribuyen a aumentar la sequía y favorecen
la pérdida de las cosechas, produciendo desnutrición y
pobreza. Esta situación extrema ha llevado recientemente
al Gobierno nacional a declarar el "estado de
calamidad pública" y a solicitar la ayuda de la
comunidad internacional. Deseo manifestar mi afecto
y cercanía espiritual a los que padecen estas graves
contrariedades, así como el reconocimiento a las
instituciones de su Patria que con dedicación se
esfuerzan por aportar soluciones a estos problemas tan
serios. También se ha de mencionar en estos momentos la
magnanimidad de los cooperantes y voluntarios, así como
la de todas las personas que con sus desvelos y
sacrificios están intentado paliar el dolor, el hambre y
la indigencia de tantos hermanos suyos. Asimismo, quiero
expresar mi gratitud a los distintos organismos y agencias
de cooperación internacional, que están haciendo todo lo
posible por mitigar la carestía de amplios sectores de la
población. Y, en particular, pienso en los amados hijos
de la Iglesia en Guatemala, Pastores, religiosos y fieles
que, una vez más, tratan de imitar el modelo evangélico
del Buen Samaritano, asistiendo pródigamente a los más
menesterosos.
Conseguir
que todos puedan disponer del alimento necesario es un
derecho básico de toda persona y, por tanto, un objetivo
prioritario. Para ello, además de recursos materiales y
decisiones técnicas, hacen falta hombres y mujeres con
sentimientos de compasión y solidaridad, que se encaminen
hacia la consecución de esta meta, dando muestras de esa
caridad que es fuente de vida, y que todo ser humano
necesita. Trabajar en esta dirección es promover y
dignificar la vida de todos, especialmente la de aquellos
más vulnerables y desprotegidos, como los niños que, sin
una adecuada alimentación, ven comprometido su
crecimiento físico y psíquico y, a menudo, se ven
abocados a trabajos impropios de su edad o inmersos en
tragedias, que constituyen una violación de su dignidad
personal y de los derechos que de ella se derivan (Cf. Mensaje
para la Jornada mundial de la Alimentación 2007, 3).
4. Los
numerosos valores humanos y evangélicos que atesora el
corazón de los ciudadanos de su País, como el amor a la
familia, el respeto a los mayores, el sentido de
responsabilidad y, sobre todo, la confianza en Dios, que
reveló su rostro en Jesucristo, y al que invocan en medio
de sus tribulaciones, representan importantes motivos para
la esperanza. De este copioso patrimonio espiritual se
pueden sacar las fuerzas necesarias para contrarrestar
otros factores que deterioran el tejido social
guatemalteco, como el narcotráfico, la violencia, la
emigración, la inseguridad, el analfabetismo, las sectas
o la pérdida de referencias morales en las nuevas
generaciones. Por eso, a las iniciativas que ya se están
llevando a cabo en su Nación para salvaguardar e
incrementar esta inestimable riqueza, se habrán de añadir
nuevas soluciones, que han de buscarse "a la luz de
una visión integral del hombre que refleje los diversos
aspectos de la persona humana, considerada con la mirada
purificada por la caridad" (Caritas in veritate,
32). En esta empresa tan decisiva, las Autoridades de su
País podrán contar siempre con la solícita colaboración
de la Iglesia en su intento constante por abrir "caminos
nuevos y creativos" para responder a los desoladores
efectos de la pobreza y cooperar a la dignificación de
todo ser humano (cf. Documento conclusivo de la V
Conferencia general del Episcopado Latinoamericano y del
Caribe, Aparecida, 380-546).
5. Deseo
manifestar también mi reconocimiento por las acciones que
se están llevando a cabo en Guatemala para consolidar las
garantías de un verdadero Estado de derecho. Este proceso
ha de ir acompañado por una firme determinación, que
nace de la conversión personal del corazón, de eliminar
cualquier forma de corrupción en las instituciones y
administraciones públicas y de reformar la justicia, para
aplicar justamente las leyes y erradicar la sensación de
impunidad con respecto a quienes ejercen cualquier tipo de
violencia o desprecian los derechos humanos más
esenciales. Esta labor de fortalecimiento democrático y
de estabilidad política ha de ser constante, y es
imprescindible para poder avanzar en un verdadero
desarrollo integral de la persona, que repercuta de manera
positiva en todos los ámbitos de la sociedad, ya sea el
económico, cultural, político, territorial o religioso (cf.
Caritas in veritate, 41).
6. En el
acerbo cultural de su Patria, en la historia reciente de
pacificación de la sociedad guatemalteca, o en la
formulación jurídica de sus leyes, hay realidades que
determinan la identidad específica de su pueblo y que
pueden repercutir de modo benéfico en la estabilidad política
y social de la zona centroamericana. A este respecto, es
digna de mención la clarividencia con que la Constitución
de Guatemala garantiza la defensa y protección legal de
la vida humana, desde su concepción hasta su muerte
natural. Exhorto a todos los agentes sociales de su País,
en particular a los representantes del pueblo en las
instituciones legislativas, a mantener y reforzar este
elemento básico de la "cultura de la vida", que
contribuirá sin duda a engrandecer el patrimonio moral de
los guatemaltecos.
7. Señor
Embajador, tenga la seguridad de la completa
disponibilidad de mis colaboradores para el fructuoso
desempeño de la misión que ahora inicia, a la vez que le
ruego formule mis mejores votos a las Autoridades que se
la han confiado y a los amados hijos e hijas de Guatemala,
por cuya prosperidad y paz elevo fervientes plegarias al
Altísimo, por intercesión de Nuestra Señora del
Rosario, celestial Patrona de esa bendita tierra.
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