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DISCORSO
AL NUOVO AMBASCIATORE DEL NICARAGUA |
Fonte,
Radio Vaticana, 24 settembre 2007
Il
sostegno della Chiesa in Nicaragua per favorire la pace e
la giustizia sociale: lo ha assicurato Benedetto XVI al
nuovo ambasciatore del Paese centroamericano
Solidarietà
al Nicaragua, colpito all’inizio di settembre dal
passaggio dell’uragano Felix, ha espresso stamane il
Papa ricevendo il nuovo ambasciatore del Paese
centroamericano presso la Santa Sede, Jose Quadra Chamorro,
che ha presentato le sue Lettere credenziali. Benedetto
XVI ha inoltre assicurato il sostegno della Chiesa al
governo di Managua per accrescere la giustizia sociale. Il
servizio di Roberta Gisotti:
Preghiere a Dio per le vittime e vicinanza spirituale
ai familiari, ha assicurato Benedetto XVI, auspicando che
quanti hanno perso casa e lavoro “possano ricevere
insieme agli aiuti interni generosi contributi dalla
comunità internazionale”. Hanno quindi parlato il Papa
e il nuovo ambasciatore dei problemi economici, sociali e
politici che affliggono il Nicaragua. Se “trovare i modi
per risolverli non è compito facile” - ha osservato il
Santo Padre - si deve contare sempre non solo sulla buona
disposizione e collaborazione dei cittadini, ma
soprattutto dei responsabili delle diverse istanze
politiche e imprenditoriali”, perché il governo con
“azione decisa” sappia affrontare “le sfide di un
mondo globalizzato”, che vanno raccolte con “spirito
di autentica solidarietà”.
Riguardo le priorità fissate dal presidente
nicaraguense Ortega - combattere la droga, incrementare
l’alfabetizzazione, eliminare la povertà - Benedetto
XVI ha raccomandato “trasparenza e onestà nella
gestione pubblica”, per favorire “la credibilità
delle autorità davanti ai cittadini”, a fronte di
qualsiasi forma di corruzione, e promuovere “un giusto
sviluppo” nel Paese.
Il Papa ha quindi confermato il sostegno della Chiesa
per accrescere la giustizia sociale. “I vescovi del
Nicaragua, nelle strutture nazionali e diocesane - ha
detto - e i fedeli nella loro missione rigorosamente
pastorale offrono la loro disponibilità a mantenere un
dialogo ed una comunicazione costante e sincera con il
governo, contribuendo a che si attuino le condizioni
essenziali che favoriscano una vera riconciliazione,
instaurando un clima di pace e di autentica giustizia
sociale”. Ha quindi lodato in particolare, Benedetto XVI,
le posizioni assunte dal Nicaragua in ambito
internazionale in difesa della vita e cosi anche
l’abolizione dell’aborto terapeutico da parte del
parlamento, lo scorso anno. ''In merito a questo - ha
aggiunto - è imprescindibile incrementare l'aiuto dello
Stato e della stessa società alle donne che hanno gravi
problemi con la propria gravidanza''.
Da parte sua, il nuovo ambasciatore, Cuadra Chamorro,
52 anni, che ha già ricoperto questo ruolo presso la
Santa Sede negli anni ’97/’98, ha sottolineato il
ruolo positivo svolto dalla Chiesa nel processo di
pacificazione avviato a partire dal 1984 nel suo Paese ed
ha ribadito l’invito da parte del suo governo al Papa
perché visiti il Nicaragua.
DISCORSO
DI SUA SANTITÀ BENEDETTO XVI
Señor
Embajador:
1. Recibo
complacido de sus manos las Cartas que lo acreditan como
Embajador Extraordinario y Plenipotenciario de la República
de Nicaragua ante la Santa Sede y, a la vez que le
agradezco las amables palabras que ha tenido a bien
dirigirme, le doy mi más cordial bienvenida en este
solemne acto con el que inicia la misión encomendada por
su Gobierno, la cual ya ejerció entre 1997 y 1998.
Le ruego
que haga llegar al Señor Daniel Ortega Saavedra,
Presidente de la República, mis mejores deseos de paz,
bienestar y prosperidad para su querida Nación, tan
duramente probada por el reciente huracán "Félix".
Como ya hice en su momento, elevo de nuevo mi oración al
Todopoderoso por las víctimas humanas y expreso mi cercanía
espiritual a los numerosos damnificados que han perdido su
vivienda o sus instrumentos de trabajo. Es de esperar que,
además de la ayuda interna, reciban generosas
aportaciones por parte de la comunidad internacional.
2.
Nicaragua, como tantos otros Países, tiene que afrontar
diversos problemas de orden económico, social y político.
Encontrar los medios para resolverlos no es tarea fácil,
ya que se ha de contar siempre no sólo con la buena
disposición y colaboración de los ciudadanos, sino sobre
todo con la de los responsables de las diferentes
instancias políticas y empresariales. Es indispensable,
pues, la unión de esfuerzos y voluntades para hacer
posible una decidida acción de los gobernantes ante los
retos de un mundo globalizado, los cuales hay que acometer
con espíritu de auténtica solidaridad.
Esta
virtud cristiana y también humana -decía mi predecesor
Juan Pablo II- ha de inspirar la acción de los individuos,
de los gobiernos, de los organismos e instituciones
internacionales, así como de todos los miembros de la
sociedad civil, que se han de sentir comprometidos a
trabajar por un auténtico desarrollo de los pueblos y de
las naciones, teniendo como objetivo el bien de todos y de
cada uno, como enseña la doctrina social católica (cf. Sollicitudo
rei socialis, 40-41).
3. En sus
palabras, Señor Embajador, se ha referido a las
prioridades señaladas por su Gobierno, como son lograr la
llamada "Hambre cero", combatir el problema de
las drogas, incrementar la alfabetización y eliminar la
pobreza. Para alcanzar estos objetivos y reducir así la
desigualdad entre quienes lo tienen todo y quienes carecen
de bienes básicos como la educación, la salud y la
vivienda, es fundamental la transparencia y honradez en la
gestión pública que, frente a cualquier forma de
corrupción, favorecen la credibilidad de las autoridades
ante los ciudadanos y son determinantes para un justo
desarrollo.
Ante
estos objetivos, los responsables de las entidades civiles
encontrarán en la Iglesia en Nicaragua, a pesar de la
escasez de sus recursos pero con la firmeza de los
principios inspirados en el Evangelio, una colaboración
sincera para la búsqueda de soluciones justas. Se han de
reconocer también sus esfuerzos por hacer crecer la
conciencia y responsabilidad de los ciudadanos fomentando
su participación y su empeño por atender las necesidades
de quienes a menudo están sumidos en la pobreza y la
marginación.
Los
Obispos en su País, desde las estructuras nacionales y
diocesanas, y fieles a su misión estrictamente pastoral,
ofrecen su disponibilidad a mantener un diálogo y una
comunicación constante y sincera con el Gobierno,
contribuyendo a que se den las condiciones esenciales que
favorezcan una verdadera reconciliación, instaurando un
clima de paz y de auténtica justicia social. Sin embargo,
"el deber inmediato de actuar en favor de un orden
justo en la sociedad es más bien propio de los laicos"
(Deus caritas est, 28), los cuales deben
desarrollar su actividad política como "caridad
social". En este sentido me dirigía a los Nuncios
Apostólicos en América Latina, durante el encuentro con
ellos, el 17 de febrero pasado (cf. L’Osservatore
Romano, edic. en lengua española, 23 febrero 2007, p.
10).
4. La
Santa Sede quiere también expresar su reconocimiento a
Nicaragua por su posición en los foros multilaterales
sobre temas sociales, especialmente el respeto a la vida,
frente a no pocas presiones internas e internacionales. En
este sentido cabe considerar muy positivo que, el año
pasado, la Asamblea Nacional aprobase la derogación del
aborto terapéutico. A este respecto, es imprescindible
incrementar la ayuda del Estado y de la sociedad misma a
las mujeres que tienen graves problemas con su embarazo.
Junto con
el insoslayable tema de la vida, se percibe una urgente
necesidad de rescatar y promover los valores humanos y
morales, ante tantas formas de violencia, incluso en los
hogares, a menudo fruto de la desintegración de la
familia o de la degradación de las costumbres. La Iglesia
en Nicaragua es bien consciente de esta triste realidad y
trata de afrontarla con sus enseñanzas y programas
pastorales, pero también es necesaria la intervención de
las instituciones públicas con programas educativos
apropiados en lo que se refiere a la organización de la
vida social.
5. Señor
Embajador, al final de este acto quiero formularle mis
mejores deseos por el feliz desempeño de sus funciones,
que ayuden a fortalecer los tradicionales lazos de buena
avenencia y cooperación entre Nicaragua y la Santa Sede.
Le ruego que transmita mi saludo al Señor Presidente de
la República, a la vez que tengo presente en mi plegaria,
por intercesión de Sor María Romero, la primera y tan
querida Beata de su País, a todo el pueblo nicaragüense.
Pido al Altísimo que lo asista siempre en la misión que
hoy comienza, a la vez que invoco abundantes bendiciones
sobre usted y sus colaboradores, así como sobre los
gobernantes y ciudadanos de Nicaragua.
©
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