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UDIENZA
AI VESCOVI PANAMENSI (19 SETTEMBRE 2008)
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Radio
Vaticana 19 settembre 2008
Il
Papa ai vescovi panamensi: testimoniare la speranza
cristiana per vincere povertà, violenza e secolarismo
Occorre
un'autentica testimonianza cristiana per affrontare con
efficacia le sfide della povertà, della violenza e del
secolarismo: è quanto ha affermato Benedetto XVI
ricevendo oggi a Castel Gandolfo i vescovi di Panamá in
visita ad Limina. Il servizio di Fausta Speranza:
Benedetto XVI ricorda fenomeni come la povertà, la
violenza giovanile, le innumerevoli sette e la corruzione
e sottolinea l’importanza della speranza cristiana che
in tutto questo può illuminare il popolo di Panamá:
“En su País, como en otros lugares, se están
viviendo momentos arduos…”
Il Paese vive “momenti ardui” in cui “è
particolarmente urgente che la Chiesa offra luci che
contribuiscano alla soluzione dei brucianti problemi delle
persone, promuovendo nella società un consenso morale sui
valori fondamentali”. Si tratta di testimoniare “la
propria felicità nel seguire Cristo e nel condividere la
gioia che nasce dal sapere che Lui ci ama fino all’a
fine”. Si tratta di testimoniarla ad una società in cui
si va imponendo “una visione del mondo e dell’umanità
che lascia ai margini la trascendenza”, che invade ogni
momento della vita quotidiana, che diffonde, attraverso i
mezzi di comunicazione sociale, individualismo, edonismo,
ideologie e costumi che minano i fondamenti stessi del
matrimonio, della famiglia e della morale cristiana. Di
fronte a tutto ciò, felicitandosi per “la feconda
azione missionaria” in atto nel Paese latinoamericano e
ricordando la visita di Giovanni Paolo II in Panamá 25
anni fa, il Papa indica strade da seguire: preghiera per
le vocazioni ma anche una corretta selezione dei candidati
al sacerdozio:
“…el Seminario, en el que ha de privilegiarse
una seria disciplina académica…”
Benedetto
XVI chiede una seria disciplina in Seminario che privilegi
spazi e tempi di preghiera quotidiana, degna celebrazione
della Liturgia, un’adeguata direzione spirituale e
un’attenzione particolare a coltivare virtù umane e
sacerdotali. Poi per il Paese e in particolare per le
nuove generazioni chiede una vigorosa pastorale
famigliare. Indica lo strumento della Dottrina Sociale
della Chiesa. Ricorda i “luminosi esempi dei numerosi
missionari che hanno segnato la storia di Panamá” e
incoraggia ad intensificare lo sforzo pastorale per la
preparazione delle celebrazioni del quinto centenario
dell’evangelizzazione del Paese che cadrà nel 2013.
DISCURSO
DEL SANTO PADRE BENEDICTO XVI
A LOS OBISPOS DE PANAMÁ EN VISITA «AD LIMINA APOSTOLORUM»
Palacio Apostólico de Castelgandolfo
Viernes 19 de septiembre de 2008
Queridos
Hermanos en el Episcopado:
1.
“Siempre damos gracias a Dios por todos ustedes y los
tenemos presentes en nuestras oraciones” (1 Ts
1,2). Estas palabras de San Pablo expresan mis
sentimientos al recibirles con motivo de su visita ad
limina, la cual manifiesta los fuertes lazos que unen
a sus respectivas Iglesias particulares con el Sucesor de
San Pedro, Cabeza del Colegio Episcopal (cf. Lumen
gentium, 22).
Agradezco
las amables palabras que me ha dirigido en nombre de todos
Mons. José Luis Lacunza Maestrojuán, Obispo de David y
Presidente de la Conferencia Episcopal, haciéndome partícipe
de las alegrías y anhelos que ustedes llevan en el corazón,
así como de los retos que se disponen a afrontar. Sepan
que en sus tareas el Papa camina a su lado. Por eso,
cuando regresen a su País, tengan la bondad de transmitir
mi cercanía espiritual a los Obispos eméritos, a los
sacerdotes y comunidades religiosas, a los seminaristas y
fieles laicos, especialmente a los más necesitados, y díganles
que rezo por ellos, pidiendo a Dios que no desfallezcan en
sus trabajos por el Evangelio y continúen exhortando a
todos, de palabra y con la vida, a encontrar la propia
felicidad en seguir a Cristo y en compartir con los demás
el gozo que nace de saber que Él nos ama hasta el extremo
(cf. Jn 13,1).
2. La
lectura de sus informes quinquenales y las conversaciones
que hemos mantenido me han hecho ver cómo ustedes animan
las iniciativas destinadas a sembrar generosamente la
Palabra de Dios en el corazón de los panameños, para
acompañarlos en el camino de su maduración en la fe, de
modo que sean auténticos discípulos y misioneros de
Jesucristo. En este sentido, ayudados por las líneas
trazadas por la V Conferencia General del Episcopado
Latinoamericano y del Caribe, celebrada en Aparecida, están
intensificando su quehacer pastoral, con vistas también a
las celebraciones que se están preparando para conmemorar
el V Centenario de la evangelización del País, en el año
2013. Estos trabajos son una oportunidad providencial para
estrechar todavía más la comunión eclesial entre las Diócesis
de Panamá.
3. Es
motivo de alegría la fecunda acción misionera de
sacerdotes, religiosos y laicos, que contrasta la
creciente secularización de la sociedad como una
configuración del mundo y de la humanidad al margen de la
trascendencia, que invade todos los aspectos de la vida
diaria, desarrolla una mentalidad en la que Dios de hecho
está ausente de la existencia y de la conciencia humana y
se sirve a menudo de los medios de comunicación social
para difundir el individualismo, el hedonismo e ideologías
y costumbres que minan los fundamentos mismos del
matrimonio, la familia y la moral cristiana. El discípulo
de Cristo encuentra la fuerza para responder a estos desafíos
en el conocimiento profundo y el amor sincero al Señor
Jesús, en la meditación de la Sagrada Escritura, en la
adecuada formación doctrinal y espiritual, en la plegaria
constante, en la recepción frecuente del sacramento de la
Reconciliación, en la participación consciente y activa
en la Santa Misa y en la práctica de las obras de caridad
y misericordia.
4. Esto
es importante sobre todo para las nuevas generaciones. El
recuerdo de mi venerado Predecesor, el Siervo de Dios Juan
Pablo II, en este año en el que se conmemora el XXV
aniversario de la visita
que hizo a su querida Nación, puede servir de estímulo
para dedicarse con ahínco a la pastoral juvenil y
vocacional, de forma que no falten sacerdotes que lleven a
los panameños a Cristo, fuente de vida en abundancia para
quien se encuentra con Él (cf. Jn 10,10). A este
respecto, les invito a suplicar con confianza al “Dueño
de la mies”, que envíe numerosas y santas vocaciones al
sacerdocio (cf. Lc 10,2), para lo cual es esencial
también un correcto discernimiento de los candidatos al
presbiterado, así como el celo apostólico y el
testimonio de comunión y fraternidad de los sacerdotes.
Este estilo de vida ha de inculcarse ya desde el
Seminario, en el que ha de privilegiarse una seria
disciplina académica, espacios y tiempos de oración
diaria, la digna celebración de la liturgia, una adecuada
dirección espiritual y el cultivo intenso de las virtudes
humanas, cristianas y sacerdotales. De esta manera, orando
y estudiando, los seminaristas pueden construir en ellos
el hombre de Dios que los fieles tienen derecho a ver en
sus ministros.
La
historia de Panamá ha estado marcada por la encomiable
labor de numerosos misioneros y por la generosa solicitud
de los Religiosos y Religiosas. Que estos modelos
luminosos alienten en la hora presente a los consagrados a
hacer de su vida una continua expresión de caridad
cristiana, alimentada por el deseo de identificarse
radicalmente con Cristo y servir con fidelidad a la
Iglesia.
5. Con
abnegación, muchas familias viven en su Patria el ideal
cristiano en medio de no pocas dificultades, que amenazan
la solidez del amor conyugal, la paternidad responsable y
la armonía y estabilidad de los hogares. Nunca serán
suficientes los esfuerzos que se realicen para desarrollar
una pastoral familiar vigorosa, que invite a las personas
a descubrir la belleza de la vocación al matrimonio
cristiano, a defender la vida humana desde su concepción
a su término natural y a construir hogares en los que los
hijos se eduquen en el amor a la verdad del Evangelio y en
sólidos valores humanos.
6. En su
País, como en otros lugares, se están viviendo momentos
arduos, que generan desazón, y también situaciones que
despiertan gran esperanza. En el actual contexto, reviste
particular urgencia que la Iglesia en Panamá no deje de
ofrecer luces que contribuyan a la solución de los
acuciantes problemas humanos existentes, promoviendo un
consenso moral de la sociedad sobre los valores
fundamentales. Por eso es primordial divulgar el Compendio
de la Doctrina Social de la Iglesia, que facilita
un conocimiento más profundo y sistemático de las
orientaciones eclesiales que particularmente los laicos
han de asumir en el campo político, social y económico,
favoreciendo igualmente su correcta aplicación en las
circunstancias concretas. Así, la esperanza cristiana
podrá iluminar al pueblo de Panamá, sediento de conocer
la verdad sobre Dios y sobre el hombre en medio de fenómenos
como la pobreza, la violencia juvenil, las carencias
educativas, sanitarias y de vivienda, el acoso de
innumerables sectas o la corrupción, que en diversa
medida turban su vida e impiden su desarrollo integral.
7. Al término
de este encuentro, los encomiendo a ustedes y a todos los
hijos e hijas de esa noble Nación a la intercesión de
Santa María la Antigua, para que su amor de Madre brille
siempre sobre Panamá y los conforte en su camino. Con
estos sentimientos les imparto con afecto la Bendición
Apostólica.
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