DISCORSO AI PELLEGRINI DELL'ARCIDIOCESI DI MADRID (4 LUGLIO 2005) |
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Radio Vaticana, 4.07.2005
PORTARE IL VANGELO IN OGNI AMBITO DELLA SOCIETA’: COSI’ BENEDETTO XVI AI PELLEGRINI DELL’ARCIDIOCESI DI MADRID, RICEVUTI IN AULA PAOLO VI, AL TERMINE DEL TERZO SINODO DIOCESANO
- Servizio di Alessandro Gisotti -
Portare il messaggio del Vangelo in ogni ambito della società: è l’esortazione di Benedetto XVI ai fedeli dell’arcidiocesi di Madrid, ricevuti stamani in Aula Paolo VI, al termine del terzo sinodo diocesano incentrato sul tema “La trasmissione della fede, vissuta e realizzata nella comunione con la Chiesa”. Il gruppo di pellegrini, circa 1600, è stato guidato dal cardinale Antonio Maria Rouco Varela, arcivescovo della capitale spagnola. L’udienza si è svolta in un clima particolarmente festoso. Il servizio di Alessandro Gisotti:
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“EN UNA SOCIEDAD SEDIENTA ...”
“In una società assetata di autentici valori umani e che soffre tante divisioni – ha sottolineato Benedetto XVI – la comunità dei credenti deve essere portatrice della luce del Vangelo nella certezza che la carità è soprattutto comunicazione della verità”. Sottolineando così l’importanza del Sinodo diocesano, il Papa ha esortato la comunità ecclesiale a prendere coscienza di essere famiglia in sé, una famiglia unita grazie alla presenza di Dio. Una comunità cattolica - ha aggiunto - “depositaria di un messaggio con vocazione universale, destinato a tutti gli esseri umani”.
“HAY QUE IR HASTA LOS CONFINES ...”
“Bisogna andare sino ai confini della società – è stata l’esortazione di Benedetto XVI – per portare a tutti la luce del messaggio di Cristo sul significato della vita, della famiglia e della società”. Un messaggio - ha affermato - da portare “a quelle persone che vivono nel deserto dell’abbandono e della povertà, amandole con l’amore di Cristo”. Con questo spirito - ha aggiunto - la Chiesa di Madrid sia presente in ogni ambito della vita quotidiana, anche attraverso i mezzi di comunicazione sociale. L’udienza si è svolta in un clima particolarmente festoso. I fedeli madrileni
hanno intonato dei cori per il Papa: Benedicto amigo, Madrid esta con tigo, “Benedetto amico, Madrid sta con te!”
Nel suo indirizzo d’omaggio, il cardinale Antonio Rouco Varela si è soffermato sui rischi insiti in una “società fortemente tentata da una cultura relativista e da proposte di vita radicalmente secolariste, come se Dio non esistesse”. Così facendo - ha avvertito il porporato - “non solo si nega la fede, ma anche la ragione umana, come si è potuto vedere nella recente legislazione sul matrimonio e la famiglia” voluta dal governo Zapatero.
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TESTO DEL DISCORSO PRONUNCIATO DAL PAPA
- FONTE: VATICAN INFORMATION SERVICE -
Queridos hermanos y hermanas:
Os doy mi más cordial bienvenida a este encuentro, en primer lugar al Señor Cardenal Antonio María Rouco Varela, Arzobispo de Madrid, a sus Obispos Auxiliares y demás miembros de la asamblea sinodal, acompañados de tantos fieles laicos que han participado en los grupos de oración y reflexión sobre el gran tema y objetivo del Sínodo: La transmisión de la fe, vivida y realizada en la comunión de la Iglesia.
En la solemnidad de Pentecostés de este Año dedicado a la Eucaristía se ha clausurado el tercer Sínodo Diocesano, que se ha propuesto renovar la fe y la comunión entre los miembros de la Iglesia en Madrid. La comunidad eclesial ha tomado conciencia de ser "familia en la fe", una familia unida por un vínculo profundo y misterioso que congrega a las más diversas realidades y se convierte, por la presencia de Dios en ella, en signo de unidad para toda la sociedad. Es una comunidad católica, y católica quiere decir precisamente que es una asamblea abierta, depositaria de un mensaje con vocación universal, destinado a todo ser humano. Es una
comunidad que armoniza y hace concordes a personas de distintas proveniencias y formas de vida. Y esta comunidad católica peregrina hoy a Roma como signo de comunión con el sucesor de Pedro y, por tanto, con la Iglesia universal.
Como en un nuevo Pentecostés, el Espíritu Santo ha infundido en los corazones un nuevo ardor misionero, una intensa solicitud por quienes hoy viven en vuestra comunidad diocesana; personas con nombres y apellidos, con sus inquietudes y esperanzas, sus sufrimientos y dificultades. A partir de la experiencia sinodal, habéis sido enviados para "dar la Buena Noticia a los pobres, para anunciar a los cautivos la libertad y a los ciegos la vista" (Lc 4, 18). En una sociedad sedienta de auténticos valores humanos y que sufre tantas divisiones y fracturas, la comunidad de los creyentes ha de ser portadora de la luz del Evangelio, con la certeza de
que la caridad es ante todo comunicación de la verdad.
Con este fin, la Iglesia en Madrid quiere estar presente en todos los campos de la vida cotidiana, y también a través de los medios de comunicación social. Es un aspecto importante porque el Espíritu nos impulsa a hacer llegar a cada hombre y cada mujer el Amor que Dios Padre mostró en Jesucristo. Este amor es solícito, generoso, incondicional, y se ofrece no sólo a los que escuchan al mensajero, sino también a los que lo ignoran o rechazan. Cada uno de los fieles tiene que sentirse llamado para ir, como enviado de Cristo, en busca de quienes se han alejado de la comunidad, como aquellos discípulos de Emaús que habían cedido al desencanto (cf. Lc
24,13-35). Hay que ir hasta los confines de la sociedad para llevar a todos la luz del mensaje de Cristo sobre el sentido de la vida, de la familia y de la sociedad, llegando a las personas que viven en el desierto del abandono y de la pobreza, y amándoles con el Amor de Cristo Resucitado. En todo apostolado, y en el anuncio del Evangelio, como dice San Pablo, "si no tengo amor, nada soy" (1 Cor 13,2).
Queridos hermanos y hermanas, siguiendo las pautas del Sínodo, procurad alimentaros espiritualmente con la oración y con una intensa vida sacramental; profundizad en el conocimiento personal de Cristo y caminad con todas vuestras fuerzas hacia la santidad, el "alto grado de vida cristiana", como decía el querido Juan Pablo II.
Que María santísima obtenga como don para todos los miembros de la archidiócesis de Madrid la fidelidad total a Cristo y a su Iglesia, y que ella os guíe siempre en vuestro camino postsinodal. Por mi parte, os acompaño en la oración, a la vez que con afecto os imparto la Bendición Apostólica, que hago extensiva a toda la comunidad diocesana.
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